"¿Es ético que un abogado use inteligencia artificial?" es la pregunta que más se repite en los pasillos de los colegios de abogados argentinos. La respuesta corta es sí, pero con condiciones importantes que todo profesional debe conocer.

El marco ético del abogado argentino

Los Códigos de Ética de los distintos Colegios de Abogados de Argentina comparten principios fundamentales que pueden aplicarse al uso de IA:

  • Deber de diligencia: El abogado debe actuar con la dedicación, el estudio y la prudencia que requiere la defensa de los intereses de su cliente. Esto implica utilizar las mejores herramientas disponibles para investigar y fundamentar sus argumentos.
  • Deber de competencia: El profesional debe mantenerse actualizado y ser competente en el ejercicio de su profesión. En un mundo donde la IA puede mejorar significativamente la calidad de la investigación jurídica, cabe preguntarse si no incorporarla podría afectar la competencia profesional. Si bien ningún colegio ha establecido esto formalmente, la pregunta merece reflexión.
  • Deber de veracidad: El abogado no puede presentar información falsa ante un tribunal. Este es el punto donde la IA genera mayor preocupación.

El problema real: las alucinaciones

El caso más conocido a nivel internacional ocurrió en Estados Unidos en 2023, cuando un abogado de Nueva York presentó un escrito citando fallos que no existían, generados por ChatGPT. El juez descubrió que las citas eran inventadas y el abogado enfrentó sanciones judiciales.

Este caso, lejos de ser un argumento contra la IA, es un argumento a favor de un tipo específico de IA: aquella que proporciona fuentes verificables. El problema no fue usar inteligencia artificial, sino usar una herramienta genérica sin verificar sus resultados.

La diferencia entre IA genérica e IA legal verificable

No todas las herramientas de IA son iguales desde el punto de vista ético:

  • IA genérica (ChatGPT, Gemini, etc.): Genera respuestas basadas en patrones estadísticos. Puede inventar citas, artículos de ley o fallos que suenan correctos pero no existen. No hay forma de saber si la información es precisa sin una verificación independiente completa.
  • IA legal con fuentes verificables: Cada afirmación viene acompañada de la referencia específica (artículo de ley, número de fallo, doctrina) que el abogado puede verificar. El sistema busca en fuentes reales y las cita, reduciendo significativamente el riesgo de información fabricada.

Supervisión humana: el principio rector

Tanto los marcos éticos nacionales como las guías internacionales coinciden en un punto central: la IA es una herramienta, no un reemplazo del juicio profesional. El principio de supervisión humana implica que:

  • El abogado siempre es responsable del trabajo que presenta ante un tribunal, independientemente de qué herramientas haya utilizado para elaborarlo.
  • Toda información generada por IA debe ser revisada y verificada por el profesional antes de ser utilizada.
  • La IA asiste el proceso de razonamiento jurídico, pero la decisión estratégica y el criterio legal siempre recaen en el abogado.

Referencia internacional: la postura de la ABA

La American Bar Association (ABA) publicó orientaciones sobre el uso de IA que, aunque no son vinculantes en Argentina, ofrecen un marco de referencia valioso. La ABA establece que los abogados tienen el deber de comprender los beneficios y riesgos de la tecnología que utilizan, y que el uso de IA debe ser consistente con las obligaciones éticas existentes de competencia, diligencia y supervisión.

En la misma línea, algunos tribunales internacionales ya están requiriendo que los abogados declaren si utilizaron IA en la preparación de sus escritos, una tendencia que podría llegar a Argentina en los próximos años.

Buenas prácticas para el uso ético de IA legal

  1. Verificá siempre las fuentes: No importa cuán confiable sea la herramienta, siempre verificá las citas antes de incluirlas en un escrito judicial.
  2. Usá herramientas especializadas: Una IA entrenada específicamente en derecho argentino tiene menos probabilidades de generar información incorrecta que una herramienta genérica.
  3. Documentá tu proceso: Mantené un registro de cómo utilizaste la IA en tu trabajo, qué herramientas usaste y qué verificaciones realizaste.
  4. No delegues el criterio jurídico: La IA puede encontrar la jurisprudencia, pero vos decidís si es relevante y cómo aplicarla a tu caso.
  5. Protegé la confidencialidad: Asegurate de que la herramienta que usás no comparta ni almacene datos sensibles de tus clientes.

Conclusión

El uso de IA en la práctica legal no solo es ético: cuando se hace correctamente, es una expresión del deber de diligencia y competencia del abogado. La clave está en elegir herramientas que proporcionen fuentes verificables, mantener la supervisión profesional sobre todo el proceso, y nunca delegar el juicio jurídico a una máquina.